Cuando le hacemos una pregunta a un chatbot de IAG, como ChatGPT o Gemini, es importante tener en claro qué queremos obtener. No todos los pedidos resultan igual de eficaces. Por eso, aprender a formular buenos prompts (como se llama a estas preguntas o instrucciones) es una habilidad clave. Cuanto más claro y preciso sea el pedido —el tipo de respuesta, el formato que esperamos, el tono, o el público al que se dirige—, mejores suelen ser los resultados.
En general, no alcanza con un solo prompt. La interacción se da como una conversación: preguntar, leer la respuesta, analizarla y ajustar el pedido inicial. Esta iteración —el ida y vuelta entre nuestras preguntas y las respuestas de la IA— es central para acercarnos al resultado deseado.
Escribir instrucciones claras es solo una parte del proceso. También es importante revisar y valorar si la respuesta es correcta y útil, así como dar forma a lo que la IA nos devuelve.
Si bien no existe una fórmula mágica para escribir un buen prompt, hay algunos ingredientes clave a tener en cuenta, resumidos en el acrónimo ROCEF: el rol o perspectiva que debe asumir la IA, el objetivo a lograr, el contexto del pedido, ejemplo/s que permitan ilustrar lo que se busca, y el formato en el que se desea recibir la respuesta.
El prompt ideal. ¿Alguna vez les sucedió que después de muchos cambios en un prompt, finalmente lograron una respuesta que les sirve? Pueden aprovechar para preguntarle al modelo de IAG: ¿Cuál hubiera sido el prompt inicial ideal para obtener esta respuesta desde el principio?