Acompañar la crianza es siempre un desafío y cuando se trata de pantallas y plataformas, puede sentirse aún más complejo. A veces, las personas adultas nos sentimos desactualizadas o poco preparadas para opinar y definir criterios. A esto se suma la gran diversidad de voces (educadores, pediatras, tecnólogos, medios de comunicación) que hacen recomendaciones disímiles sobre qué es lo más conveniente o cuáles son los riesgos, en un campo que además cambia de manera veloz con la aparición de nuevas herramientas y usos.
En este contexto, es fundamental:
Se trata de acompañar desde la confianza y la pregunta curiosa. Mantener el diálogo abierto para construir criterios comunes en el hogar y animarse a experimentar juntos
¿A qué edad pueden empezar a usar IA los chicos y chicas? La mayoría de las aplicaciones de IA generativa, como ChatGPT, están pensadas para adultos. Por eso, sus términos y condiciones establecen límites de edad: a partir de 13 años es la referencia más extendida, habitualmente con consentimiento de padres y madres. Algunos marcos legales, como los europeos, sugieren edades más altas, como los 16 años.
Los criterios y normas de regulación de uso de estas tecnologías están en construcción. Suelen apoyarse en dos principios clave en los derechos de la infancia: la protección, para resguardar su bienestar frente a riesgos y contenidos inapropiados, y la autonomía progresiva, que reconoce a niños, niñas y adolescentes como sujetos de derechos, capaces de ejercerlos de manera creciente según su edad y madurez.
Un buen puntapié para conversar sobre lo que realmente importa, preocupa, inquieta o fascina puede ser preguntar a los y las adolescentes: ¿qué les gustaría que las personas adultas les pregunten sobre sus usos de la IA? ¿Y al revés?