Sin duda, el mundo del trabajo se está transformando con la llegada de la IA. Las primeras sensaciones, como suele pasar con los cambios más profundos en la historia, son de amenaza y miedo. Surge la pregunta: ¿la IA nos va a reemplazar?
Si bien se están delegando en la IA muchas tareas que antes realizaban personas (crear o editar imágenes, videos o música, analizar datos, sugerir diagnósticos, etc.), es importante considerar que:
Si bien aún no podemos predecir todas las transformaciones que estás tecnologías impulsarán, se trata de preparar a los y las jóvenes para el cambio. Desarrollar capacidades que les permitan ser flexibles y adaptarse a distintas condiciones, pero —por sobre todo— para pensar y participar de la construcción de ese futuro.
Aunque solemos imaginar la inteligencia artificial como algo puramente digital, que opera “en la nube”, su funcionamiento depende de recursos materiales muy concretos: minerales y metales (como litio o cobalto), gran cantidad de energía y enormes centros de datos en distintas partes del mundo. También requiere de trabajo humano en múltiples etapas: desde la extracción de insumos y la fabricación de equipos, hasta el mantenimiento de servidores y la infraestructura que los sostiene. Incluso las personas usuarias aportamos, ya que nuestras interacciones cotidianas ayudan a que los sistemas sigan mejorando.
Habilidades para el futuro (¡y el presente!). En un mundo laboral con tantas transformaciones, ¿qué habilidades serán necesarias para poder insertarse y participar? Aquí, un video con algunas ideas. ¿Están de acuerdo? ¿Sumarían o cambiarían algunas?